Opinión
DIÁLOGO, COOPERACIÓN Y LIDERAZGO COMPARTIDO PARA EL CUSCO
Por: Vidal Pino Zambrano
Vivimos una época en la que la política parece haber olvidado uno de sus objetivos fundamentales: construir comunidad. La confrontación permanente, la descalificación del adversario y la búsqueda de concentrar todo el poder han debilitado la confianza ciudadana y han erosionado la calidad de nuestras instituciones.
El reconocido psicoanalista Max Hernández ha señalado que el Perú necesita aprender nuevamente a escuchar al otro, comprender la diferencia y superar la lógica de la humillación y la soberbia. Esa reflexión no solo interpela a la política nacional; también debe orientar la manera como concebimos el gobierno de nuestra provincia.
El choclo: un símbolo de encuentro
Nuestra candidatura a la Municipalidad Provincial del Cusco representa al Movimiento Regional TUPAC, cuyo símbolo es el choclo. No se trata únicamente de un producto agrícola de extraordinario valor nutricional. El maíz constituye uno de los mayores aportes de la civilización andina al mundo y posee un profundo significado cultural, espiritual y ceremonial.
Del maíz nace la chicha, bebida que desde tiempos ancestrales acompaña las grandes celebraciones colectivas y simboliza el compartir, la reciprocidad y el encuentro. En la tradición andina, la prosperidad nunca fue entendida como un logro individual, sino como el resultado del trabajo comunitario y del compromiso mutuo.
Ese es precisamente el sentido que queremos darle a nuestra propuesta política.
Una decisión ética
Hemos tomado una decisión poco frecuente en las actuales elecciones: no presentar candidaturas distritales dentro de la provincia del Cusco. Sabemos que ello representa un riesgo electoral, pero también constituye una decisión ética que responde a nuestra manera de entender la democracia.
No creemos que una candidatura provincial deba aspirar a controlar simultáneamente todos los gobiernos distritales mediante el llamado «voto de arrastre». Esa lógica puede generar victorias electorales, pero también favorece la concentración del poder y fortalece una peligrosa ilusión de superioridad política.
La democracia no necesita liderazgos que lo controlen todo; necesita instituciones sólidas y autoridades capaces de dialogar entre sí.
Proponemos el voto cruzado.
Invitamos a los ciudadanos a elegir por nuestra candidatura para la provincia y, al mismo tiempo, seleccionar en cada distrito a la persona y/o equipo que haya demostrado mayor honestidad, capacidad de gestión y compromiso con su comunidad, sin importar la organización política a la que pertenezca.
Creemos que fortalecer los liderazgos distritales significa fortalecer toda la provincia.
Una visión metropolitana
Los principales problemas del Cusco, por tratarse de un espacio conurbado, tienen que resolverse desde una mirada de conjunto. La movilidad urbana, la limpieza pública, el ordenamiento territorial, la seguridad ciudadana, el manejo ambiental y los servicios públicos requieren una visión provincial y una gestión coordinada.
Esta no es una propuesta teórica. Durante las gestiones municipales encabezadas por el doctor Daniel Estrada, de las cuales tuve el honor de formar parte como presidente del Plan de Gobierno y regidor provincial, demostramos que esa forma de gobernar era posible.
La limpieza pública se organizó con criterios metropolitanos y el Cusco llegó a ser reconocido como una de las ciudades más limpias del Perú. El transporte urbano y el control del tránsito fueron concebidos como responsabilidades compartidas entre la Municipalidad Provincial y los gobiernos distritales. De igual manera, el abastecimiento de agua potable fue impulsado desde una perspectiva de integración provincial, aunque posteriormente algunos distritos, como San Jerónimo, optaron por desarrollar modelos propios de gestión.
Aquella experiencia dejó una enseñanza que mantiene plena vigencia: cuando los gobiernos locales cooperan, toda la provincia progresa.
La política del futuro
Creemos en una forma distinta de hacer política. Gobernar no es concentrar el poder, sino articular voluntades; no es imponer una sola visión, sino construir acuerdos. Por eso proponemos el voto cruzado: elegir al mejor alcalde para la provincia y, al mismo tiempo, a los mejores alcaldes para cada distrito. Hoy el Cusco necesita autoridades con capacidad probada de diálogo, abiertas a escuchar, construir consensos y encontrar soluciones comunes a los problemas que compartimos como provincia.
El símbolo de nuestro movimiento es el choclo, expresión de la sabiduría, el trabajo compartido y el encuentro. De él nace la chicha, que en la tradición andina simboliza la reciprocidad y la voluntad de compartir. Ese es también nuestro compromiso con el Cusco: menos soberbia y más diálogo; menos enfrentamiento y más acuerdos; menos concentración del poder y más cooperación entre la provincia y los distritos. Ya es tiempo de superar conflictos estériles, como las disputas por los límites distritales que permanecen sin solución desde hace décadas. El futuro del Cusco no se construirá desde la confrontación, sino desde la capacidad de escuchar, concertar y trabajar unidos por un mismo proyecto de provincia.
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