Locales
Dinamita de contrabando llega de Bolivia a las minas ilegales del sur
Recientes informes revelan que existe un mercado negro de explosivos que favorece a los mineros ilegales y que estos invierten 120 millones de dólares en la compra de estos insumos para abrir socavones y extraer oro y otros minerales. Los controles y la fiscalización estatal son insuficientes.
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El mercado negro de dinamita y otros explosivos no fiscalizados se ha convertido en una pieza clave para sostener la minería ilegal en las regiones mineras, un negocio que invierte anualmente aproximadamente 120 millones de dólares en transacciones clandestinas. Según informes recientes, el 60 % de los explosivos utilizados en la minería de socavón provienen de estas actividades ilícitas. Así alimentan un circuito económico con impactos sociales, ambientales y económicos.
Se observa con más intensidad en localidades como Pataz, en La Libertad, pero ese mercado afecta también a otras regiones del país. Los mineros ilegales no solo evaden los controles de fiscalización para adquirir dinamita y ANFO, sino que impulsan un mercado negro donde desvían los explosivos desde la minería formal o en vías de formalización.
Los pequeños mineros y artesanos inscritos en el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) tienen autorización para adquirir explosivos. En muchos casos, según investigaciones, comercializan los insumos en el mercado negro.
Aunque la compra de explosivos está regulada por la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Sucamec), el comercio clandestino es una realidad. De esta forma, los explosivos destinados a actividades formales, que se venden en polvorines autorizados, son desviados a las minas ilegales de socavón.
La empresa Famesa es la principal distribuidora de explosivos con un 60 % de participación del mercado. Sin embargo, según fuentes consultadas, también ingresan explosivos de contrabando por la frontera con Bolivia. No han sido suficientes los operativos policiales para confiscar el material que entra en forma ilegal.
Rodolfo García Esquerre, alto comisionado contra la minería ilegal, dijo que los explosivos salen de los polvorines y llegan a los socavones ilegales con relativa facilidad. La falta de control no solo pone en riesgo la vida de los trabajadores que manipulan dinamita y ANFO; también provoca enfrentamientos entre grupos que quieren controlar el negocio ilícito. Por su parte, Víctor Gobitz, presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, consideró urgente atacar uno de los puntos clave del problema: el uso del Reinfo para la compra de explosivos que al final terminan en el mercado negro.
DATOS
- Una reciente encuesta de IPSOS reveló que las economías ilegales tienen más poder que el gobierno de Dina Boluarte, debido a la falta de liderazgo, la corrupción y las sanciones insuficientes contra los autores del comercio ilegal de explosivos.
- Aunque las autoridades han intentado controlar el comercio ilegal de explosivos con operativos y regulación, la situación es crítica por la alta demanda y la corrupción en algunas instancias.