Opinión
EL FACTOR FUJIMORI EN LAS ELECCIONES REGIONALES
Por: Jesús Manya
La derecha viene revalidando y construyendo su hegemonía en el país; el triunfo fraudulento de Keiko Fujimori no ha resuelto la correlación de fuerzas definitivamente. Las elecciones regionales y municipales serán un nuevo espacio de confrontación: en primer lugar, porque el fujimorismo y la derecha requieren con urgencia tener aliados o gobiernos regionales y municipales funcionales o dependientes del ejecutivo nacional, para poder administrar sin mucho sobresalto; en particular, los resultados electorales en las regiones y el macro sur serán significativos en ese terreno.
LA GEOGRAFÍA FUJIMORISTA EN EL CUSCO
Los partidos que se encuentran en lo que se llama el pacto derecha y ultraderecha, o los fujimorismos (político-económico) en sus diversos matices, están fragmentados y dispersos; aun cuando Fuerza Popular no tenga una lista propia, hay fujimorismo electoral representado por varios de estos grupos, que vienen desde el grupo que ha manejado el Congreso Nacional fenecido recientemente.
El PRIM de Iván Aparicio está autorreconocido como el partido de Vladimiro Montecinos; varias veces así lo ha confirmado Chirinos, el dueño de dicha marca nacional. Avanza País es otra de las agrupaciones aliadas del fujimorismo, tanto nacionalmente como en el Cusco a través de los hermanos Cornejo de Canchis, aliados de muchos años. Los niños de Acción Popular, representados por Luís Ángel Aragón, son otro fiel escudero del fujimorismo.
Estos partidos han compartido el poder desde 2016, bajo la hegemonía de Fuerza Popular; por tanto, en estas elecciones, serán los partidos oficiales y oficiosos del gobierno de Keiko Fujimori; en su momento oportuno, recibirán el apoyo electoral y logístico correspondiente, sin duda alguna. En particular porque necesitan cerrar el paso a la izquierda y al progresismo regional.
EL TERRITORIO PROGRESISTA
Teóricamente, la izquierda ha cosechado en las elecciones nacionales más del 75% del electorado del Cusco; sin embargo, ellos también se encuentran fragmentados en varias listas. Verónika Mendoza en la alianza Venceremos; Héctor Acurio con Ahora Nación y Edgar Ochoa del Frente Regional Túpac.
Sin ninguna duda, Verónika Mendoza será el blanco principal del fujimorismo; conocidas las rabietas vengativas de Keiko Fujimori, las convocatorias de Mendoza a votar por PPK y luego por Pedro Castillo en la segunda vuelta nacional y que ocasionaron la derrota de Keiko en las elecciones anteriores, son deudas pendientes, que serán cobradas en estas elecciones.
La campaña legalmente está en su fase inicial; tratarán de polarizar el debate entre el eje de “gobernabilidad vs. Inestabilidad/desgobierno”, entre un gobierno nacional con estabilidad política, contra lo que ellos llaman la izquierda radical, como encasillan a Venceremos; usarán el recurso y el chantaje de abrir las inversiones y un shock de obras desde el gobierno nacional, frente a un eventual fantasma radical de ganar Mendoza.
Ser considerado la fuerza diferente al fujimorismo tiene sus ventajas para poder cosechar el voto duro de la izquierda, pero también tiene algunas desventajas fácticas. Los principales voceros de los gremios nacionales y regionales empresariales: mineros, gas, turismo, así como todos los medios de comunicación, las iglesias evangélicas, las actuales gestiones del GORE Cusco y varias municipalidades; el militarismo y los policías; siguen en campaña en favor del fujimorismo, desde las elecciones nacionales y en contra de la izquierda, ahora personificada en Mendoza.
Batir ese bloque no resultará fácil para Mendoza y Venceremos; necesitarán una estrategia inteligente y muy incluyente y social, que no siempre se refleja en sus listas regionales y municipales, donde han preferido colocar como candidatos a militancia de los pequeños grupitos de la alianza.
En este contexto de alta polarización Fujimori-Mendoza, tampoco resulta fácil la campaña de los otros dos frentes políticos progresistas; Héctor Acurio no tiene el talante político y el liderazgo nítido del progresismo, primero porque siempre estuvo ausente de todos los procesos y movilizaciones regionales; tampoco es parte de la agenda regional y nacional del posicionamiento político; su candidatura digitada refleja esa debilidad.
En cuanto a Edgar Ochoa, del Frente Regional Túpac, tiene la ventaja de no tener contaminación en las disputas nacionales entre los propios partidos de izquierda, en que cada uno de ellos busca ser la cabeza y por eso marchan divididos en estas elecciones. Su dificultad es no haber inscrito candidaturas municipales en toda la región, aunque eso puede ser revertido con el voto cruzado y una alianza electoral con Primero la Gente, que ya está suscrita. El acuerdo con Juntos por el Perú está en proceso de acercamiento. Finalmente, acuerdos con las organizaciones sociales y populares.
Considerando que es poco probable que gane una lista, sea derecha o izquierda, en la primera vuelta, la primera gran tarea de estas elecciones regionales es pasar a la segunda vuelta, cosa que no entienden las encuestadoras y que andan inflando porcentajes irreales.
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