Opinión
Frente a la veintena de candidatos: ESCOGER Y VOTAR POR LOS MEJORES
Por: JESUS MANYA SALAS
Hemos señalado en varias oportunidades que lo ideal para elegir a una buena autoridad regional requiere una buena propuesta de gobierno realmente transformador, solvencia y capacidad del candidato, y un equipo de gobierno competente en conducir un buen gobierno y de manera honrada.
Como en las elecciones nacionales, para estas elecciones regionales, tenemos más de una veintena de candidatos al gobierno regional, la gran mayoría de ellos con aventureros personales, figuretis o candidatean pensando en las próximas elecciones; hay también algunos eternos candidatos, que lo hacen para hacer negocio con las fichas municipales.
Contextualizando el escenario nacional y regional, el tiempo de preparación y de campaña que tienen varios de ellos, son pocos los candidatos que tienen una real posibilidad de pasar a la segunda vuelta, porque es muy difícil que con tanta fragmentación sea capaz de superar el 30% de votos y ganar en la primera vuelta.
IVAN APARICIO Y EL PRIN es uno de los partidos que con mayor anticipación ha escogido y construido una buena estructura de candidatos en distritos, provincias y en la región; muestra capacidad de movilización en sus presentaciones; además, vienen corriendo prácticamente solo en estos tres últimos años, a diferencia de otros que recién aparecen.
Para muchos medios interesados, parten con favoritismo; sin embargo, tienen dos problemas matriciales y de origen que tienen que ser resueltos y no es nada fácil resolverlos. Si no esclarecen dichas denuncias, su estancamiento y derrota es probable.
En la campaña nacional por medios y grabaciones, señalan que es el brazo extendido del fujimorismo y en particular del montecinismo; acusación frente a la cual la dirección nacional de dicho partido ha guardado un silencio, por cuya razón su participación electoral fue un desastre.
El segundo problema son las acusaciones de malos manejos económicos que han denunciado desde dentro del PRIN contra el candidato regional, tema que ha quedado en el tintero de la investigación.
EL FACTOR VERONIKA MENDOZA, que irrumpe en la región desde un espacio nacional, lo que significa varias ventajas; por ser candidata presidencial nacional, es muy conocida y reconocida en el electorado nacional y regional, ventaja que, por otro lado, debe trabajar para sacar del clima derrotista a su alianza electoral Venceremos, que nacionalmente fue un desastre electoral y en la región apenas arañan algo de uno por cierto. Para poder ganar, requiere afrontar y resolver algunos riesgos.
Mendoza y su partido tienen que demostrar que tienen cualidades de gobernante o estadista, que tienen un equipo de gobierno solvente; considerando que esta candidatura tiene una perspectiva nacional, es probable que muchos cuadros profesionales y especialistas vengan en su refuerzo desde Lima. Esto permitirá medirse en la cancha y en la campaña en sus capacidades con los profesionales regionales; será un buen aprendizaje para ambos lados, para que la tecnocracia nacional pise tierra y aprenda la realidad regional, así como para que los profesionales regionales tengan una perspectiva más grande. Ventaja y contraste a resolver que deberá administrar Verónika Mendoza.
La incógnita, que no está resuelta, es el miembro de la fórmula; el sentido común dice que lo mínimo es que dicho cuadro político y/o profesional sea un reconocido profesional del terruño, uno que ha caminado en las lides de gobierno y gestión regional y municipal, personajes que los hay en Nuevo Perú de Cusco; sin embargo, el secreto a voces señala que el otro de la fórmula es Álvaro Campana, que al igual que Verónika regresa recientemente a Cusco y ante todo es un cuadro ideológico, con escasa experiencia en gestión de gobierno. Verónika y Campana tienen ante todo perfil ideológico y entonces faltaría el toque profesional técnico de gobierno, tema a resolver antes de las inscripciones definitivas.
ECO: LO REGIONAL FRENTE A LO NACIONAL. La descentralización y regionalización –aunque se mantengan los departamentos– es una realidad política, que no siempre entiende el centralismo; por el alto complejo de superioridad que tienen y lindan con el racismo y el clasismo, tanto en los partidos e incluso científicos sociales.
No se quiere entender que el rostro político, económico, social, cultural y tecnocrático en las regiones ha cambiado; por consiguiente también las agendas. Con todas sus limitaciones, hay una clase política y una tecnocracia con experiencia de gobierno en las regiones, que enarbolan plataformas y agendas muchos más concretas.
Si Edgar Ochoa apunta y recoge propuestas y equipos desde dicha dirección, será una sorpresa; las elecciones nacionales han demostrado que el electorado está cansado del centralismo cerrado y de la corruptela de los partidos nacionales; ese vacío existente deberá ser llenado por el proyecto Túpac, con una propuesta de gobierno, equipos y relatos claramente definidos con el Cusco y la región. Lógicamente, esta probabilidad no es automática; será parte de su estrategia de campaña el conquistar estas perspectivas.
EL CUADRANTE VACÍO. Las elecciones no tienen resultados automáticos y llanos; también hay sorpresas y giros, tendencias que recorrer y cosechar. Por ejemplo, JP ha ganado las elecciones nacionales en Cusco; cuánto de esa ventaja será cosechada por sus candidatos, que en el tema regional son relativamente nuevos, tendrán la ventaja de tener su maquinaria en competencia por la segunda vuelta nacional; veremos su capacidad de fidelizar esos votos hacia sus candidaturas regionales.
Algo parecido también son los casos de Ahora Nación y el partido del Buen Gobierno de Jorge Nieto, que han tenido resultados importantes. La gran duda hasta ahora no disipada es que surgirá un partido de la derecha en estas lides, un tema a estudiar.
Porque nada está cerrado en una campaña que apenas empieza.