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Opinión

Lescano, Nieto, Pérez Tello y Vizcarra, no rompen el vacío en este espectro: CENTRO DEMOCRATICO NO LEVANTA VUELO AÚN

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Por: Jesús Manya

El centro político en democracias que funcionan tiene un papel activo en la definición de la correlación de fuerzas; sin embargo, en democracias capturadas por mafias y pactos corruptos y autoritarios, si no se ubican bien en el terreno de la política y de la economía, terminan sin aliento y horizonte.

Muchos pensaron que, tras la salida de Acción Popular de la competencia y la abierta derechización de los herederos de Alan García en el Apra, las tendencias permitirían el surgimiento de una amplia y representativa fuerza centrista, unos mirando a la derecha y otros tal vez hacia el progresismo.

Observamos que tanto Nieto de Buen Gobierno, Vizcarra de Perú Primero, Pérez Tello de Primero la Gente y Lescano de Cooperación Popular, todavía no representan y cosechan el tercio histórico del centrismo.

Mario Vizcarra es un candidato improvisado y de emergencia frente a la salida de su hermano Martín; es difícil reemplazar al titular, por lo que ahora simplemente busca mantener alguna simpatía de su hermano expresidente, que tenía una audiencia importante por haber cerrado el congreso corrupto y por haber entregado bonos a un grueso sector de la población en la pandemia de COVID. Perú Primero ante todo era un estado de ánimo con su líder natural Martín; ahora, en tendencia decreciente, tiene pocas probabilidades de remontar su debilitamiento.

Lescano era el llamado a reemplazar a su anterior partido Acción Popular, aunque Mesías Guevara del Partido Morado, ex-acciopopulista, también picaría algo de los votos de sus correligionarios; por otro lado, la campaña de Lescano ya no representa la novedad, ya fue candidato y sigue repitiendo su formato, con la diferencia de que en su espacio natural, Puno, han surgido otros proyectos políticos más ligados a los movimientos sociales, con los que este candidato no se encuentra cercano. La única posibilidad es que Acción Popular, como partido e institución, saque un respaldo claro, aunque bastante difícil el asunto, considerando que AP buscará guardar sus energías para las elecciones regionales y municipales en marcha.

Jorge Nieto, del partido Buen Gobierno, probablemente sea uno de los candidatos más preparados en campaña, por su formación profesional y la vasta experiencia en gestión de gobierno. Él viene de las canteras de la izquierda; para afirmar su distancia con dicho sector y su pasado, ha enfatizado demasiado su carácter de centro derecha, sin comprender que precisamente ese sector estaba muy poblado y para todos los gustos. No hay que desterrar las probabilidades de un giro desde su parte hacia un centro progresista; tiene el talento para ello, pero dependerá mucho de su estructura partidaria y plan de campaña.

En cambio Marisol Pérez Tello viene del PPC, se ha desplazado desde la derecha hacia el centro democrático; inicialmente, su alianza con los dueños del partido Primero la Gente no fue de las mejores y la hizo perder tiempos sustanciales. Todavía está a días de recuperar presencia, porque discursivamente, junto a Jorge Nieto, representan de mejor forma y argumentalmente a dicho conglomerado del centro democrático.

¿En dónde radica el drama y estancamiento en todos estos candidatos del centro? Para recuperar vitalidad y fuerza, necesitan con urgencia redirigir su campaña y sus convocatorias a ese amplio y todavía mayoritario electorado indeciso y con incertidumbre. Para ello necesitan el giro dramático, el cambio en la marcha, una nueva muñeca en el timón.

Todos ellos, enfrentados POLÍTICAMENTE con el pacto mafioso de la derecha y la ultraderecha, recusan al Congreso mafioso en el asunto de la lucha contra la corrupción y el autoritarismo. Nadie duda de que son parte de la oposición democrática y liberal, pero tienen un pie cojeando y es la posición frente al modelo económico neoliberal.

Este centro democráticamente, lamentablemente, NO HA ROTO O DISTANCIADO DEL MODELO NEOLIBERAL; esa es la debilidad de su propuesta. Esta posición se ha convertido en su ancla que no les permite despegar; el día que den un giro programático en dicho terreno, podrán construir un relato y discurso de centro progresista y democrático, que ha tenido victorias importantes en el continente.

Si observamos con cuidado y serenidad, una eventual segunda vuelta frente a un candidato de la ultraderecha y del pacto mafioso, enfrentado desde una centroizquierda o un centro democrático, podrá cerrarse el ciclo fujimorista y corrupto que venimos arrastrando desde la instauración de dichas familias y mafias económicas.

Pero ese tema es harina de otro costal.

 

Opinión

ROMPER EL EMPATE CATASTRÓFICO DESDE EL TRAPECIO ANDINO

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Por Jesús Manya

El país se encuentra estancado, fragmentado, sin horizonte y con mucha incertidumbre, en cuyo vértice del narco estado se encuentra el fujimorismo, como el partido orgánico y articulador, que en los últimos 20 años, es el principal factor de la crisis estructural y destructiva del país; el actual fujimorismo corrupto y criminal no representa nada nuevo a diferencia del fujimorismo del 90.

El viejo Lenin decía que el escenario de esta acumulación irresuelta de contradicciones, era de una situación revolucionaria, porque los de abajo ya no quieren vivir como antes y los de arriba hacen todo lo imposible por mantener la dominación y explotación al filo de la navaja y aplicando medidas excepcionales.

Gramsci decía que el empate catastrófico, era un bloqueo orgánico y permanente entre dos fuerzas contradictorias y polarizantes, en tanto que lo viejo a pesar de la crisis no se puede caer y lo nuevo tampoco puede nacer resuelta y definitivamente; y que en este interregno surgían fuerzas y políticas incontrolables y destructivas.

El proceso electoral actual, fue preparado por el fujimorismo con muchos años de anticipación para ganar por las buenas con fraude, desde el lado económico, político, militar, policial, judicial, mediático, religioso, cultural, judicial, diplomático, mafioso, narco; a pesar de tener a su favor todos los poderes fácticos apenas sacó 14% con lo que pasó a la segunda vuelta.

Los resultados y contenidos de la segunda vuelta electoral, son los mismos a los procesos con Humala, PPK, Castillo, se repiten las tendencias claramente configuradas, un empate electoral que no se puede romper y que ahora lo pretenden hacer nuevamente desde el fraude, aprovechando los votos del extranjero que no están digitados y se prestan a la suplantación o el cambio de resultados, sobre cuya base consumar el fraude.

El voto fujimorista y del pacto mafioso está concentrado en Lima y algunas regiones del norte; en términos reales Lima termina determinando el rumbo del voto clasista, conservador y derechista.

Frente a ese escenario pueblos de 16 regiones, ubicados en el TRAPECIO ANDINO – AMAZÓNICO, enfrentan con su voto al fujimorismo, este campo transversal es mayor que el macro sur y centro; estas regiones del Trapecio Andino o del Qhapaq Ñan, tienen identidades históricas, productivas, hídricas, mineras, agrícolas, sociedades, comunes y concurrentes, que permiten una votación de identidad cultural, contra el centro que margina y posterga.

En el terreno económico y productivo, en estas regiones del Trapecio Andino se encuentran los recursos mineros, hídricos, gas, culturales, más importantes del país, que son usufructuados por los grupos de poder y la tecnocracia gubernamental centralista; por ejemplo, son los que más y mejor disfrutan el gas y la electricidad barata, para sus industrias y hogares, marginando a las otras regiones; disponen de los recursos económicos que entrega la minería que se trabajan en las regiones. En lo cultural se llevan todos los soles que genera el Santuario de Machupicchu, sin nada cambio del Cusco. Ejemplos concretos de muchos otros.

Ante este empate catastrófico que promueve y revalida el fujimorismo y el pacto mafioso, se requiere construir y proponer una verdadera y profunda revolución descentralista, democrática y cultural desde el Trapecio Andino – Amazónico; así lo han configurado las últimas elecciones y los escenarios económicos y productivos. Esta es la fuerza social de la transformación nacional.

Este es el camino que tienen que entender los partidos progresistas y de izquierda, en particular sus direcciones y burocracias nacionales asentados en Lima; en las regiones hemos cumplido con nuestra tarea, pero el centro del poder Lima sigue casi intacto, por la falta de un trabajo político, social y cultural de las direcciones nacionales.

La resistencia al fujimorismo tiene en las regiones sus bastiones fundamentales de lucha, la disputa electoral que se avecina en las regiones y municipios, debe revalidar ese poder popular y regional, derrotando al fujimorismo y a  los otros partidos del pacto mafioso.

#agenciadenoticias#cuscojunio2026#aprimerahora.cusco@gmail.com

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Machupicchu: turismo global y desigualdad territorial.

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Por: Vidal Pino Zambrano

El debate sobre Machupicchu suele centrarse en un tema recurrente: “el flujo turístico hacia el santuario histórico” La mayoría de estudios, diagnósticos y planes de gestión se enfocan en problemas relativos a   la capacidad de carga, la construcción de nuevos centros de visitantes, la ampliación de servicios turísticos, las concesiones hoteleras, la vía férrea o el sistema de buses. Todos estos aspectos son relevantes; sin embargo, existe un problema profundo que rara vez ocupa el centro de la discusión: la enorme desigualdad territorial y social que existe dentro del propio distrito de Machupicchu.

El distrito presenta una marcada fragmentación interna entre Machupicchu Pueblo, también conocido como Aguas Calientes y los pequeños centros poblados rurales vinculados a las comunidades campesinas que forman parte del distrito. Mientras el núcleo urbano principal concentra población, inversión, infraestructura y actividad económica ligada al turismo, los demás centros poblados mantienen condiciones de alta precariedad y vulnerabilidad.

Esta desigualdad suele quedar oculta detrás de las cifras oficiales. Por ejemplo, respecto a la densidad poblacional. Según los cálculos convencionales del INEI, Machupicchu tendría apenas 20 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que transmite la idea de un territorio poco ocupado. Del mismo modo, La capital provincial Urubamba registraría 125 habitantes por kilómetro cuadrado y la ciudad del Cusco, capital departamental, alrededor de 1300.

Sin embargo, estas cifras incluyen montañas, quebradas, áreas protegidas y extensas zonas donde prácticamente no existe ocupación humana. Cuando el análisis se realiza únicamente sobre el espacio efectivamente habitado, el panorama cambia radicalmente. La densidad urbana real de Machupicchu pueblo supera los 21 mil habitantes por kilómetro cuadrado, convirtiéndose en el distrito más densamente ocupado del Perú y en uno de los espacios cercanos a espacios turísticos más congestionados de América Latina. En comparación, Cusco tiene cerca de 10 mil habitantes por kilómetro cuadrado y Urubamba alrededor de 2500.

La hiper concentración de Machupicchu pueblo

El centro poblado de Machupicchu concentra aproximadamente el 92% de la población distrital. En contraste, los centros poblados que están dentro del distrito como Ccollpani Grande, Intihuatana, Qorihuayrachina o Huayllabamba apenas superan los 60 a 100 habitantes. Esta distribución evidencia una extrema concentración demográfica y económica alrededor del núcleo principal.

La estructura económica del distrito refleja también una profunda división económica. En Machupicchu Pueblo prácticamente no existe actividad agrícola, lo que revela una economía totalmente terciarizada y altamente dependiente del turismo. Por el contrario, centros poblados como Intihuatana y Ccollpani Grande mantienen una fuerte dependencia de las actividades agropecuarias.

El índice de concentración de Herfindahl confirma esta diferencia estructural. Este indicador mide el nivel de diversificación económica: valores cercanos a 0 representan economías más diversificadas, mientras que valores próximos a 1 reflejan dependencia de pocas actividades. Machupicchu Pueblo presenta un índice de 0.1, mientras que Puente Ruinas alcanza 0.9 y Qorihuayrachina 0.4. Esto sugiere que la capital distrital posee una economía más compleja y diversificada, articulada alrededor del turismo, el comercio y los servicios urbanos. En cambio, los pequeños centros rurales mantienen economías limitadas y dependientes principalmente de la agricultura y la ganadería.

Las diferencias sociales son aún más marcadas. En Machupicchu Pueblo prácticamente no existen viviendas con piso de tierra, mientras que en Ccollpani Grande esta condición alcanza el 100% de las viviendas; en Huayllabamba supera el 96% y en Qorihuayrachina llega al 67%.

La brecha en servicios básicos también es considerable. Mientras Machupicchu Pueblo cuenta casi totalmente con electricidad, agua potable, desagüe y recojo de residuos sólidos, varios centros poblados rurales todavía presentan importantes carencias que superan el 60% de estos servicios básicos.

Turismo, hacinamiento y tensión territorial

Paradójicamente, el acceso al principal destino turístico del Perú funciona sobre un espacio urbano reducido y saturado. Turistas y población local conviven en un territorio limitado por el río, las montañas y la infraestructura ferroviaria. Las calles estrechas, la escasez de espacios públicos y el enorme flujo de visitantes generan una congestión permanente y crecientes tensiones urbanas.

Mientras millones de turistas llegan atraídos por Machu Picchu, el núcleo urbano que sostiene esta actividad opera bajo condiciones cercanas al hacinamiento. Por ello, resulta fundamental abordar la profunda fragmentación territorial del distrito, donde conviven una intensa concentración turística y económica con persistentes desigualdades y vulnerabilidades rurales. Ignorar esta realidad compromete cualquier propuesta seria de desarrollo sostenible para Machupicchu y para el futuro del principal destino turístico del país.

 

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Democracia sin desarrollo: el dilema peruano

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Por : Vidal Pino Zambrano

El Perú tiene una relación complicada con su memoria política. Cada proceso electoral parece empezar desde cero: reaparecen las mismas frustraciones, los mismos temores y las mismas promesas de cambio. A veces da la impresión de que el país enfrenta problemas nuevos, aunque muchos de ellos nos acompañen desde hace décadas.

En cada elección, una parte importante del electorado termina decidiendo su voto bajo el impacto del momento: la frustración acumulada, el temor al futuro o el desencanto con la política. En esas circunstancias, el análisis suele quedar en segundo plano. Sin embargo, mientras las emociones son pasajeras, las decisiones tomadas en las urnas terminan influyendo durante años en la economía, el empleo y la estabilidad de millones de familias.

El fondo del problema no empieza únicamente en la política, sino en la manera desigual en que se construyó el desarrollo del país. Las democracias más sólidas del mundo no surgieron de un día para otro. Antes de consolidar sistemas políticos estables, construyeron economías más productivas, instituciones más fuertes y sociedades donde la igualdad ante la ley avanzó junto con el crecimiento económico. Democracia y desarrollo caminaron de la mano.

En el Perú, en cambio, existen enormes diferencias entre regiones y al interior de ellas. Mientras algunas zonas lograron integrarse al crecimiento económico, otras siguen atrapadas en economías de subsistencia, con baja productividad y pocas oportunidades de progreso. Para millones de personas, la democracia se percibe como algo distante, incapaz de mejorar realmente su vida cotidiana.

La segunda vuelta y el voto del “menos malo”

Esa desconexión explica parte del malestar político actual. En democracia no existe el candidato perfecto y, muchas veces, quienes llegan a la segunda vuelta representan solo a una minoría del electorado. Por ello, gran parte de la población no se siente identificada con las opciones finales.

Aunque algunos defiendan el voto viciado como una forma de protesta, la mayoría de ciudadanos termina haciendo lo que mejor sabe hacer toda democracia en crisis: resignarse a escoger entre lo malo y lo menos malo. Así, el voto deja de ser una elección inspiradora y se convierte en una decisión defensiva. Ya no se trata de elegir al mejor candidato, sino de apostar por aquel que, con algo de suerte, haga menos daño.

Del “menos malo” al que haga menos daño

Si la tarea más importante del país es integrar a las familias que aún viven alejadas del desarrollo, entonces la prioridad debería estar en resolver problemas concretos: agua potable, caminos, infraestructura, acceso a mercados, inversión y empleo. Ahí debería centrarse el debate político, y no solo en las peleas ideológicas.

En ese contexto, la elección deja de tratarse del candidato perfecto, que no existe, pasa a una decisión más práctica: identificar cuál de las candidaturas puede generar menos daño.

#agenciadenoticias#cuscomayo2026#apriemrahora.cusco@gmail.com

 

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