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Opinión

Entre la guerra de resistencia o el pacto de la derrota: LA ENCRUCIJADA DE VENEZUELA POST MADURO

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POR : JESÚS MANYA

Con la intervención militar en Venezuela y el secuestro de Maduro, Trump y los EEUU hicieron saltar por los aires las alicaídas normas internacionales; esta primera fase, sin embargo, está lejos de resolver el conflicto; por ello hacen mal tanto los detractores de Nicolás Maduro como los simpatizantes del chavismo en sacar conclusiones más ideológicas y emotivas que la cruda y dolorosa realidad.

En medio de la incertidumbre y el ulterior desenvolvimiento de otros acontecimientos de los próximos días, es mejor analizar las probables tendencias y escenarios de uno y otro lado.

DESCABEZAMIENTO DEL GOBIERNO, NO ES UNA DERROTA DEL CHAVISMO EN EL PODER. El espectacular secuestro de Maduro por parte de las fuerzas militares gringas, sin una evidente respuesta bélica de la parte venezolana, oculta una realidad compleja de lo que se viene configurando en las horas que pasan; si con esta acción Trump pensaba descabezar el gobierno, dividir al ejército, colocar a la defensiva a la base social, abrir las puertas del poder a Machado y sus grupos, se equivocó; el desenlace todavía no ha sucedido aún.

Frente a este contexto, hay dos escenarios que se abren, tanto en el frente invasor del imperio gringo como del gobierno y el chavismo como fuerza política en el poder de Venezuela.

Trump, en su conferencia de prensa, con su habitual informalidad y matonería, reconoce que deberá en esta etapa negociar con el gobierno que encabeza Delci Rodríguez; públicamente lo desafió a que acate al gobernante de facto o gobierno de transición que encabezara él, que se renegocien los contratos petroleros, que vuelvan las empresas gringas; en otras palabras, aceptar el régimen político y a cambio de ella el petróleo, que por cierto es el gran objetivo de la intervención.

Es evidente que es una presión y chantaje abierto y público; si el pulseo político de estos días no se resuelve favorablemente a sus intereses, pasarán a la segunda fase de su estrategia, que es la intervención militar terrestre abierta, en particular invadiendo y buscando controlar los pozos y refinerías petroleras de Venezuela, como lo hicieron en Irak y Libia, en la cual mandaron al diablo las preocupaciones del cambio del régimen político y se concentraron en capturar, saquear y contrabandear el petróleo, hasta el día de hoy.

LA ENCRUCIJADA VENEZOLANA. Veremos en primer lugar cuál será el grado de resistencia a la presión política y militar; para ello necesitan garantizar la unidad del mando político y militar, impedir la división de las FFAA; incorporar al pueblo a la defensa armada del gobierno, en particular de los pozos petroleros; decapitar a los bolsones de grupos pro invasores, profundizar las reformas económicas en el agro, la industria y el sistema financiero; así como desplegar una amplia unidad latinoamericana; es la única garantía que tienen, para poder enfrentar la invasión terrestre del imperio gringo; pasar de la guerra regular a la guerra irregular; evidentemente esta posición y conducta es bastante compleja y difícil; para ello se necesita una adecuada estrategia y una dirección político y militar.

Por el momento, desde el lado del gobierno de Venezuela, designaron a Deyci Rodríguez como la presidencia encargada; siguen reconociendo a Maduro como el titular. Salió el ministro Padrino a garantizar la lealtad e institucionalidad de las Fuerzas Armadas; luego aparecieron los gobernadores regionales y los principales mandos políticos y militares del régimen, garantizando la continuidad del gobierno; grupos de autodefensa barrial también circularon por las calles con claras instrucciones de confrontación militar con la respuesta de los opositores.

Al respecto, el gobierno venezolano, en uno de sus principales e iniciales mensajes, informó que con la agresión e intervención militar de los EEUU se activó automáticamente el Estado de Guerra, aprobado por Nicolás Maduro en atención a la probable intervención, denominada Estado de Conmoción Exterior, con las siguientes acciones: proteger los derechos de la población, funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar a la lucha armada inmediatamente.

En el terreno práctico significa: movilización del Ejército venezolano; control de la infraestructura de servicios públicos, la industria petrolera y las industrias básicas por parte de las fuerzas armadas. Cierre de fronteras terrestres, marítimas y aéreas. Restricción temporal de ciertas garantías, excepto aquellas que tienen que ver con los derechos humanos.

Pasar de una estrategia de normalidad en gobierno a una situación de invasión no resulta fácil, no es como algunos demagogos piensan y empiezan a buscar todo tipo de especulaciones, como de “acusar de traiciones, falta de respuesta militar, que los cubanos, rusos y chinos no ayudaron”, etc., etc. Toda una retórica de acusaciones en una y otra dirección.

Un giro estratégico requiere una dirección y conducción política capacitada; se conoce que desde el gobierno han venido organizando una estrategia de guerra de resistencia de todo el pueblo; pero también desde el otro lado de los EEUU tienen estudiadas las diversas experiencias de sus propias derrotas; el asunto es la disputa en la correlación de fuerzas internas y también internacionales.

EL DESENLACE EN PUGNA. Como se puede entender, las cosas caminan a dos escenarios concretos: el camino de la guerra abierta desde los EEUU, para controlar los pozos, cuencas y plantas petroleras, en caso de que haya una resistencia firme del gobierno de Venezuela.

Si la correlación de fuerzas es contraria a las expectativas venezolanas, un sector del gobierno puede abrir curso hacia una transición política pactada a cambio del petróleo; los artificios declarativos de Trump por ahora están apuntando en esa dirección. Existen ejemplos como el caso de Irak y Libia, en los que a EEUU no le interesan los colores de dichos gobiernos, precisamente gobiernos inviables, desfinanciados, que les permiten controlar y saquear el petróleo por encima de ellos.

O en otros casos, procesos similares cambiaron de curso, porque al interior de las fuerzas del cambio existen factores de retracción o traición; Morales Bermúdez traicionó a Velasco Alvarado y, junto a los partidos de la derecha, desmontaron todos los avances sociales y populares a pesar de la resistencia popular.

#agenciadeenoticias

#comentariovenezolano

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La gran herencia del GORE Werner Salcedo: PRESUPUESTO 2027: RECORTADO, DESFINANCIADO Y CON DEUDAS INTERNACIONALES.

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Por JESUS MANYA

En la Comisión de Presupuesto del Congreso Nacional de la República, vienen recibiendo la sustentación de los presupuestos de los ministerios, sectores, gobiernos regionales y municipales, entre ellos la del GORE CUSCO 2027 (Documento público al que la Revista Amaro tiene acceso, para este primer reporte).

Una primera mirada que sale de los propios documentos del GORE se constata que habrá un recorte de 299.1 millones de soles (pág. 14), que desglosados demuestran que son recortes del aporte del canon en 135.5 millones de soles (19.3% menos que el año anterior) y otros recorte de 150 millones de soles (100% en dicho monto) de las Operaciones Oficiales de Créditos que son pagos para deudas a recursos internacionales.

En resumen son recortes de ingresos al canon y además te cierran acceso a tus operaciones internacionales, no olvidemos que el GORE Cusco tiene deudas o créditos internacionales que pagar.

Una segunda dimensión son los cuadros de las páginas 30 y 31 del proyecto del GORE, hay un listado de 37 obras iniciadas o por iniciar, que requiere ser financiadas para su culminación, al respecto el 72.2% de todo ese monto que son 823.9 millones de soles no tiene presupuesto y estarían sujeto a una demanda de ampliación. En sencillo son obras iniciadas con poco dinero y que deben ser cubiertas y concluidas por el próximo gobierno regional y que no encuentran con asignaciones reales.

Curiosamente otro dato importante que no está en su documento: De los 1,800 millones de soles asignados por el CIPRL, certificados para la bolsa de obras por impuestos, Werner Salcedo se ha gastado 1,200 millones a diestra y siniestra; dejando a la nueva gestión apenas la posibilidad de hacer uso de dichas certificaciones lo poco que queda.

Por eso decimos que la herencia de salcedo en el Presupuesto 2027 ante el Gobierno Regional, es de recorte del canon, desfinanciado porque hay obras iniciadas con algunos soles sin presupuesto real y finalmente con deudas internacionales a pagar, así como con pocas posibilidades de acceso a financiamientos.

La nueva gestión a gobernar con Verónika Mendoza desde el próximo año, no solo debe auditar la gestión desde enero venidero; si no que ahora mismo debe presentar por lo menos a su equipo económico, para opinar y debatir la colapsada herencia económica y administrativa que está presentando Werner Salcedo

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KHUCHI PHAKACHAQ Montacerdos

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Para Cromwell Jara Jiménez

Yoqoq kutichimusqan..

Imapunitaqmi kani,

warmachu o taq salqachu,

runachu o taq ñaqaskachu?

Khuchi pukllachiq,

huk’uchallanmi kani.

 

Llaqtakunapas mancharisqa,

penq’arisqa manan qhawankuchu

wakchalla kasqankuta,

k’umillu purisqankuta,

ch’usaqyasqankuta.

 

Ima kawsaytaq kay Limari,

mana unuyoq, mana mikhuyniyuq,

mana illayuq, mana yachayniyuq,

qolqe sapa kamachiqkunataq

wiray wiray phatasankuña.

 

Iskay uya qharichakunataqmi

p’unchawpi millapakunku,

ch’isiyamuqtintaq,

warmikunawan puñupakunku

opayanankuqama.

 

Taytachapas pantakachanmi,

machu kuraq yukasqan,

manas taripaykumanchu makinta,

chay raykus millapawanku

manas apukunaq churinchu kayku.

 

Hatun wasiyuqmi rikukuni,

ch’askakunapas k’anchariwankun,

aqopampaypas hatunqaraymi.

Hanaqpachapipas pukllamunin

khuchichayta phakachakuspa.

 

Siraraykuna, wanwaykuna, ch’uspiykuna,

apasasankaykunan pukllaymasiq k’umpay,

paykunallan cheqaq yawarniykuna,

yachankun sonqo nanayniyta,

hawapaqtaq rumichakullani.

 

Sankhapiñan ch’utalayasani,

Sinchikunaq ranq’anchunwan,

wikapasqa saruchasqa wañuchisqa,

manan pillapas tapuriwanchu,

q’eachasqa yawarniymanta.

 

Imaynatan chayamurani,

ismusqa ch’itiqo, mana wañuq,

chayñallataqmi ripukapusaq,

khuchi patapi asiy asiyraq,

saqra runakunaq uyanpipuni.

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𝐀𝐝𝐞𝐧𝐝𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐝𝐚: 𝐞𝐥 𝐌𝐈𝐍𝐄𝐌 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞𝐠𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐟𝐮𝐭𝐮𝐫𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐠𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐫 𝐬𝐢𝐧 𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐮́𝐛𝐥𝐢𝐜𝐚

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𝑨𝒍𝒆𝒋𝒂𝒏𝒅𝒓𝒐 𝑵𝒂𝒓𝒗𝒂́𝒆𝒛 𝑳𝒊𝒄𝒆𝒓𝒂𝒔(*)

Han transcurrido más de veinte años desde el inicio de la explotación comercial de Camisea y persiste una paradoja difícil de justificar: el Perú produce y exporta gas natural, pero millones de ciudadanos del sur continúan sin acceso competitivo a ese recurso. Mientras Lima y Callao desarrollaron una extensa red de distribución, regiones como Cusco, Puno, Apurímac, Arequipa, Moquegua y Tacna siguen dependiendo, en gran medida, del Gas Licuado de Petróleo (GLP) y de otros combustibles más caros.

Varios gobiernos han pasado y la infraestructura necesaria no llegó. Por tanto, el atraso ya no puede atribuirse a una determinada administración: expresa una falla estructural de la política energética peruana.

Ahora, frente a este fracaso acumulado, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) pretende acelerar la expansión mediante modificaciones contractuales negociadas directamente con Cálidda y Transportadora de Gas del Perú (TGP). La urgencia por llevar gas al sur es legítima. Lo que no es legítimo es utilizar esa urgencia para reemplazar la licitación pública, transparencia y evaluación económica por una negociación bilateral entre el Estado y empresas que ya ocupan posiciones monopólicas.

La pregunta no es si Cálidda y TGP pueden invertir. Claro que pueden. La pregunta es otra: ¿son sus propuestas las mejores para el Perú? Y eso solo puede conocerse comparándolas.

𝐔𝐧𝐚 𝐚𝐝𝐞𝐧𝐝𝐚 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐛𝐢𝐞𝐫𝐭𝐚

Las empresas Cálidda y TGP operan bajo la modalidad contractual BOOT (Build, Own, Operate, Transfer), en virtud de la cual mantienen concesiones por un periodo de 30 años. Conforme a este esquema, ambas compañías asumen la responsabilidad de construir, poseer y operar la infraestructura hasta el vencimiento del plazo, tras lo cual dichos activos serán transferidos al Estado a título gratuito. No obstante, las recientes modificaciones propuestas superan el alcance de un ajuste menor, planteando variaciones estructurales en las condiciones originales del contrato.

En el caso de Cálidda se pretende extender la distribución hacia siete regiones fuera de Lima y Callao. En el caso de TGP, se plantea una expansión de la infraestructura de transporte hacia el sur.

Cuando una adenda incorpora nuevas inversiones, nuevos mercados, mayores obligaciones y nuevos horizontes contractuales, deja de ser razonable tratarla como una simple corrección marginal del contrato original. En términos económicos, puede terminar funcionando como una nueva concesión otorgada sin concurso.

Precisamente por eso resultan relevantes las observaciones formuladas por Osinergmin sobre la propuesta de Cálidda. Una de las cuestiones más delicadas es el eventual reconocimiento de valor residual sobre determinados activos durante una prolongación contractual. Si esos activos ya fueron remunerados mediante las tarifas pagadas por los usuarios durante la vigencia de la concesión, reconocer nuevamente su valor podría traducirse en un doble pago.

Por ello, cuando una modificación contractual se aproxima económica y materialmente a una nueva concesión, corresponde al Estado demostrar públicamente por qué la negociación directa genera mayor valor para el país que una licitación internacional competitiva.

𝟐,𝟔𝟎𝟎 𝐦𝐢𝐥𝐥𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐨́𝐥𝐚𝐫𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐧 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐜𝐮𝐚𝐭𝐫𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐝𝐞𝐬

La magnitud de las cifras exige el máximo cuidado. Las propuestas de Cálidda y TGP implican una inversión cercana a los 2,600 millones de dólares, una cifra que descarta cualquier idea de que este cambio contractual sea irrelevante. La inversión privada exige retornos; todo capital busca recuperar lo invertido y obtener ganancias. Tarde o temprano, esa recuperación se trasladará a los usuarios a través de tarifas, cargos por transporte, capacidad contratada o ajustes regulatorios.

El MINEM debe condicionar la aprobación de cualquier extensión contractual a la publicación de cuatro variables clave: inversión reconocida, tarifa final esperada, tasa de rentabilidad y plazo real de recuperación. Sin estos datos, es prematuro dictaminar la conveniencia económica de un proyecto. Aunque una inversión sea técnicamente aceptable, será económicamente inviable si genera sobrecostos para el usuario o si perpetúa artificialmente un monopolio durante décadas.

𝐋𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫 𝐠𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐢𝐫 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐧𝐞𝐫𝐠𝐞́𝐭𝐢𝐜𝐚

Es crucial no confundir masificación con seguridad energética, nociones que suelen homologarse erróneamente. Si bien el transporte virtual de Gas Natural Licuado (GNL) viabiliza el desarrollo inicial de mercados con una inversión de capital moderada, sus costos operativos son crónicos debido a la cadena de licuefacción, flete vial y regasificación. La evidencia regulatoria local confirma esta rigidez: aun cuando Osinergmin redujo sustancialmente el costo reconocido del transporte virtual de 4.44 dólares a 1.37 dólares por MMBTU para el periodo 2025-2028, la tarifa integral final percibida por el usuario continuó indexada en aproximadamente 14.66 dólares por MMBTU.

Lo anterior evidencia que el gas virtual constituye una medida de transición y no un reemplazo definitivo para la infraestructura troncal que demanda el sur del país. Pese a demandar una mayor inversión inicial, el gasoducto asegura el transporte de grandes volúmenes a largo plazo, abasteciendo de manera integral a los sectores residencial, industrial, minero, eléctrico, vehicular y petroquímico. A diferencia de la distribución mediante cisternas, un gasoducto tiene el potencial de redefinir la matriz energética y la estructura productiva regional.

𝐄𝐥 𝐠𝐚𝐬𝐨𝐝𝐮𝐜𝐭𝐨 𝐚𝐥 𝐬𝐮𝐫 𝐬𝐢𝐠𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐠𝐫𝐚𝐧 𝐝𝐞𝐮𝐝𝐚

El Sistema Integrado de Transporte de Gas al Sur (SITGAS) representa la solución estructural que el Estado mantiene postergada. El proyecto, cuya inversión estimada supera los 4,300 millones de dólares busca robustecer la seguridad energética y trasladar el gas hacia el Nodo Energético y las principales ciudades del sur. Aunque este desarrollo requiere un capital considerablemente mayor en comparación con el transporte virtual, reducir el análisis exclusivamente a los costos de inversión inicial sesga la evaluación del proyecto.

Para ser correcta, la comparación debe proyectarse a 30 o 40 años. El análisis debe incluir variables clave como: inversión, operación, mantenimiento, tarifas, confiabilidad y demanda industrial, además de su impacto en la generación eléctrica, la minería, el desarrollo regional y la seguridad energética. El país requiere conocer con certeza qué alternativa ofrece el menor costo económico y social a largo plazo; un objetivo que solo se logrará mediante estudios independientes, lejos de las presentaciones comerciales de las empresas interesadas.

𝐋𝐚 𝐝𝐞𝐮𝐝𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨́𝐫𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐬𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐠𝐚𝐬

La desigualdad energética en el Perú posee una clara dimensión territorial. A pesar de que el gas de Camisea constituye un recurso de interés nacional, el impacto de su aprovechamiento es marcadamente asimétrico. La capital del país consolida desde hace años una robusta infraestructura de gas natural, en contraste con las regiones productoras y vecinas, que aún carecen de una masificación efectiva. Si bien el proyecto de Cálidda para abastecer a 150 mil hogares en siete regiones representa un progreso, resulta muy limitado frente al déficit estructural de la matriz energética del sur.

El éxito de la masificación va más allá del número de conexiones domiciliarias. Un gas competitivo impacta directamente en la competitividad industrial y minera al reducir costos energéticos. Además, es un motor clave para la generación eléctrica, el transporte, el empleo, la petroquímica y el desarrollo regional.

𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿𝗶́𝗮 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝗠𝗜𝗡𝗘𝗠

En primer lugar, se debe suspender la aprobación apresurada de las adendas hasta disponer de evaluaciones independientes sobre el impacto tarifario, la rentabilidad, el valor por dinero y las alternativas disponibles.

En segundo lugar, cuando las modificaciones impliquen la inclusión de nuevos territorios, la apertura de nuevos mercados, inversiones sustanciales o extensiones contractuales significativas, estas deben someterse a mecanismos competitivos y transparentes.

En tercer lugar, acelerar definitivamente el proyecto SITGAS. Tras más de una década de estudios, reformulaciones y proyectos frustrados, es indispensable que el Estado establezca un cronograma vinculante.

En cuarto lugar, transparentar las reservas disponibles, la demanda firme, el costo fiscal, las tarifas futuras y la distribución de riesgos. Por su propio diseño, SITGAS requiere definir con exactitud la disponibilidad contractual de gas y la demanda (eléctrica, minera e industrial) necesaria para garantizar la viabilidad económica del proyecto.

𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀

Este debate no es una lucha entre el Estado y la empresa privada, ni pretende negar la participación de Cálidda o TGP. La verdadera discusión se centra en el modelo: licitación pública frente a negociación directa; infraestructura permanente frente a parches transitorios; rentabilidad privada frente a valor social; y planificación frente a improvisación contractual. Resulta alarmante que el MINEM intente resolver con adendas a dedo un problema energético que compromete miles de millones de dólares y el futuro de las políticas públicas por varias décadas.

Si las propuestas de Cálidda y TGP son las más convenientes, deberían demostrarlo frente a otras alternativas en un entorno competitivo. Resulta inaceptable que el histórico retraso del Estado en la masificación del gas se utilice como justificación para apresurar la aprobación de prórrogas o ampliaciones contractuales.

Aunque una adenda sea jurídicamente viable, la situación cambia drásticamente cuando compromete monopolios, miles de millones de dólares y tarifas amarradas por décadas. En estos escenarios, que un mecanismo sea legalmente posible no significa, ni de cerca, que sea conveniente para el Perú. L.091026

_______

* Expresidente de Petroperú y actual profesor principal de San Marcos

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