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Participar es más que opinar: cinco formas de influir en las decisiones sobre proyectos de inversión

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– Más de 9,000 personas participaron en talleres y audiencias públicas del Senace durante 2025. Saber para Crecer recuerda que la ciudadanía cuenta con mecanismos concretos para informarse, presentar aportes y hacer seguimiento a los proyectos.

#aprimerahoracusco.com.- El nuevo Gobierno del Perú asumió funciones el pasado 28 de julio, dando inicio a una nueva administración y al primer Congreso bicameral del país en décadas. Mientras el Ejecutivo comienza a implementar su agenda de inversiones, la participación ciudadana desempeña un papel fundamental para garantizar que el conocimiento local, las preocupaciones de las comunidades y las perspectivas de la ciudadanía sean consideradas durante la evaluación de los proyectos de inversión. Solo en 2025, más de 9,000 personas participaron en talleres y audiencias públicas organizados por el Senace, entidad que además realizó 395 actividades de participación ciudadana y 96 iniciativas de articulación regional en todo el país.

La participación de la ciudadanía también resulta clave una vez que los proyectos son aprobados. Un reciente informe del Consejo Privado de Competitividad, citado por Gestión, reveló que el 14% de los proyectos de inversión pública del país —cerca de 9,000 iniciativas— no registró ejecución presupuestal durante 2025. Asimismo, AFIN informó este mes que más de US$52 mil millones en proyectos de infraestructura ya planificados permanecen paralizados debido a trabas administrativas y no por falta de interés de los inversionistas. En ese contexto, un estudio nacional de Saber para Crecer realizado en diciembre de 2025 encontró que nueve de cada diez peruanos consideran que la transparencia es fundamental para prevenir la corrupción en los proyectos de inversión, lo que refuerza la importancia de una vigilancia ciudadana informada y permanente para que las inversiones se traduzcan en beneficios concretos para las comunidades.

En esa línea, la iniciativa presenta cinco formas en las que los ciudadanos pueden participar en las decisiones sobre un proyecto:

– Asiste a los talleres informativos. Estos espacios permiten conocer las características del proyecto, sus posibles impactos y las medidas previstas para prevenirlos o reducirlos.

– Participa en las audiencias públicas. La ciudadanía puede formular preguntas, expresar preocupaciones y presentar aportes relacionados con el proyecto y su impacto en el territorio.

– Presenta observaciones sustentadas. Durante los periodos habilitados, las personas y organizaciones pueden enviar comentarios sobre los estudios ambientales. Las observaciones son más efectivas cuando incluyen datos, ejemplos locales o documentos que las respalden.

– Consulta los expedientes públicos. Revisar los Estudios de Impacto Ambiental, sus resúmenes y resoluciones permite participar con mayor información y verificar cómo se incorporaron las observaciones ciudadanas. La legislación peruana exige que estos documentos sean de acceso público para los principales proyectos aprobados por el Estado.

– Haz seguimiento a los compromisos. La participación ciudadana no termina una vez que un proyecto es autorizado. La ciudadanía puede continuar supervisando el cumplimiento de los compromisos asumidos, solicitar información pública y utilizar los canales oficiales para reportar posibles incumplimientos.

“La transparencia solo genera confianza cuando va acompañada de una ciudadanía informada y activa. Los mecanismos de participación existen para que las personas puedan influir de manera constructiva en las decisiones y acompañar el desarrollo de los proyectos desde su evaluación hasta su ejecución”, afirma Pedro Gamio, vocero experto de Saber para Crecer.

Para Saber para Crecer, una participación ciudadana efectiva va más allá de expresar una opinión: implica mantenerse informado, contribuir de manera constructiva y promover la rendición de cuentas de las instituciones. Una ciudadanía comprometida ayuda a que los proyectos de inversión respondan a las necesidades de las comunidades, al tiempo que fortalece la transparencia, la sostenibilidad y el desarrollo de largo plazo. En un contexto en el que el nuevo Gobierno empieza a definir sus prioridades, esa participación permite que las preocupaciones de la ciudadanía sean consideradas desde el inicio de la toma de decisiones y no únicamente cuando surgen problemas durante la ejecución de los proyectos.

Puedes conocer más de Saber para Crecer aquí.

https://saberparacrecer.org/mi-region-mi-data-2/

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La gran herencia del GORE Werner Salcedo: PRESUPUESTO 2027: RECORTADO, DESFINANCIADO Y CON DEUDAS INTERNACIONALES.

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Por JESUS MANYA

En la Comisión de Presupuesto del Congreso Nacional de la República, vienen recibiendo la sustentación de los presupuestos de los ministerios, sectores, gobiernos regionales y municipales, entre ellos la del GORE CUSCO 2027 (Documento público al que la Revista Amaro tiene acceso, para este primer reporte).

Una primera mirada que sale de los propios documentos del GORE se constata que habrá un recorte de 299.1 millones de soles (pág. 14), que desglosados demuestran que son recortes del aporte del canon en 135.5 millones de soles (19.3% menos que el año anterior) y otros recorte de 150 millones de soles (100% en dicho monto) de las Operaciones Oficiales de Créditos que son pagos para deudas a recursos internacionales.

En resumen son recortes de ingresos al canon y además te cierran acceso a tus operaciones internacionales, no olvidemos que el GORE Cusco tiene deudas o créditos internacionales que pagar.

Una segunda dimensión son los cuadros de las páginas 30 y 31 del proyecto del GORE, hay un listado de 37 obras iniciadas o por iniciar, que requiere ser financiadas para su culminación, al respecto el 72.2% de todo ese monto que son 823.9 millones de soles no tiene presupuesto y estarían sujeto a una demanda de ampliación. En sencillo son obras iniciadas con poco dinero y que deben ser cubiertas y concluidas por el próximo gobierno regional y que no encuentran con asignaciones reales.

Curiosamente otro dato importante que no está en su documento: De los 1,800 millones de soles asignados por el CIPRL, certificados para la bolsa de obras por impuestos, Werner Salcedo se ha gastado 1,200 millones a diestra y siniestra; dejando a la nueva gestión apenas la posibilidad de hacer uso de dichas certificaciones lo poco que queda.

Por eso decimos que la herencia de salcedo en el Presupuesto 2027 ante el Gobierno Regional, es de recorte del canon, desfinanciado porque hay obras iniciadas con algunos soles sin presupuesto real y finalmente con deudas internacionales a pagar, así como con pocas posibilidades de acceso a financiamientos.

La nueva gestión a gobernar con Verónika Mendoza desde el próximo año, no solo debe auditar la gestión desde enero venidero; si no que ahora mismo debe presentar por lo menos a su equipo económico, para opinar y debatir la colapsada herencia económica y administrativa que está presentando Werner Salcedo

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Opinión

KHUCHI PHAKACHAQ Montacerdos

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Para Cromwell Jara Jiménez

Yoqoq kutichimusqan..

Imapunitaqmi kani,

warmachu o taq salqachu,

runachu o taq ñaqaskachu?

Khuchi pukllachiq,

huk’uchallanmi kani.

 

Llaqtakunapas mancharisqa,

penq’arisqa manan qhawankuchu

wakchalla kasqankuta,

k’umillu purisqankuta,

ch’usaqyasqankuta.

 

Ima kawsaytaq kay Limari,

mana unuyoq, mana mikhuyniyuq,

mana illayuq, mana yachayniyuq,

qolqe sapa kamachiqkunataq

wiray wiray phatasankuña.

 

Iskay uya qharichakunataqmi

p’unchawpi millapakunku,

ch’isiyamuqtintaq,

warmikunawan puñupakunku

opayanankuqama.

 

Taytachapas pantakachanmi,

machu kuraq yukasqan,

manas taripaykumanchu makinta,

chay raykus millapawanku

manas apukunaq churinchu kayku.

 

Hatun wasiyuqmi rikukuni,

ch’askakunapas k’anchariwankun,

aqopampaypas hatunqaraymi.

Hanaqpachapipas pukllamunin

khuchichayta phakachakuspa.

 

Siraraykuna, wanwaykuna, ch’uspiykuna,

apasasankaykunan pukllaymasiq k’umpay,

paykunallan cheqaq yawarniykuna,

yachankun sonqo nanayniyta,

hawapaqtaq rumichakullani.

 

Sankhapiñan ch’utalayasani,

Sinchikunaq ranq’anchunwan,

wikapasqa saruchasqa wañuchisqa,

manan pillapas tapuriwanchu,

q’eachasqa yawarniymanta.

 

Imaynatan chayamurani,

ismusqa ch’itiqo, mana wañuq,

chayñallataqmi ripukapusaq,

khuchi patapi asiy asiyraq,

saqra runakunaq uyanpipuni.

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𝐀𝐝𝐞𝐧𝐝𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐝𝐚: 𝐞𝐥 𝐌𝐈𝐍𝐄𝐌 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞𝐠𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐟𝐮𝐭𝐮𝐫𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐠𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐫 𝐬𝐢𝐧 𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐮́𝐛𝐥𝐢𝐜𝐚

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𝑨𝒍𝒆𝒋𝒂𝒏𝒅𝒓𝒐 𝑵𝒂𝒓𝒗𝒂́𝒆𝒛 𝑳𝒊𝒄𝒆𝒓𝒂𝒔(*)

Han transcurrido más de veinte años desde el inicio de la explotación comercial de Camisea y persiste una paradoja difícil de justificar: el Perú produce y exporta gas natural, pero millones de ciudadanos del sur continúan sin acceso competitivo a ese recurso. Mientras Lima y Callao desarrollaron una extensa red de distribución, regiones como Cusco, Puno, Apurímac, Arequipa, Moquegua y Tacna siguen dependiendo, en gran medida, del Gas Licuado de Petróleo (GLP) y de otros combustibles más caros.

Varios gobiernos han pasado y la infraestructura necesaria no llegó. Por tanto, el atraso ya no puede atribuirse a una determinada administración: expresa una falla estructural de la política energética peruana.

Ahora, frente a este fracaso acumulado, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) pretende acelerar la expansión mediante modificaciones contractuales negociadas directamente con Cálidda y Transportadora de Gas del Perú (TGP). La urgencia por llevar gas al sur es legítima. Lo que no es legítimo es utilizar esa urgencia para reemplazar la licitación pública, transparencia y evaluación económica por una negociación bilateral entre el Estado y empresas que ya ocupan posiciones monopólicas.

La pregunta no es si Cálidda y TGP pueden invertir. Claro que pueden. La pregunta es otra: ¿son sus propuestas las mejores para el Perú? Y eso solo puede conocerse comparándolas.

𝐔𝐧𝐚 𝐚𝐝𝐞𝐧𝐝𝐚 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐛𝐢𝐞𝐫𝐭𝐚

Las empresas Cálidda y TGP operan bajo la modalidad contractual BOOT (Build, Own, Operate, Transfer), en virtud de la cual mantienen concesiones por un periodo de 30 años. Conforme a este esquema, ambas compañías asumen la responsabilidad de construir, poseer y operar la infraestructura hasta el vencimiento del plazo, tras lo cual dichos activos serán transferidos al Estado a título gratuito. No obstante, las recientes modificaciones propuestas superan el alcance de un ajuste menor, planteando variaciones estructurales en las condiciones originales del contrato.

En el caso de Cálidda se pretende extender la distribución hacia siete regiones fuera de Lima y Callao. En el caso de TGP, se plantea una expansión de la infraestructura de transporte hacia el sur.

Cuando una adenda incorpora nuevas inversiones, nuevos mercados, mayores obligaciones y nuevos horizontes contractuales, deja de ser razonable tratarla como una simple corrección marginal del contrato original. En términos económicos, puede terminar funcionando como una nueva concesión otorgada sin concurso.

Precisamente por eso resultan relevantes las observaciones formuladas por Osinergmin sobre la propuesta de Cálidda. Una de las cuestiones más delicadas es el eventual reconocimiento de valor residual sobre determinados activos durante una prolongación contractual. Si esos activos ya fueron remunerados mediante las tarifas pagadas por los usuarios durante la vigencia de la concesión, reconocer nuevamente su valor podría traducirse en un doble pago.

Por ello, cuando una modificación contractual se aproxima económica y materialmente a una nueva concesión, corresponde al Estado demostrar públicamente por qué la negociación directa genera mayor valor para el país que una licitación internacional competitiva.

𝟐,𝟔𝟎𝟎 𝐦𝐢𝐥𝐥𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐨́𝐥𝐚𝐫𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐧 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐜𝐮𝐚𝐭𝐫𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐝𝐞𝐬

La magnitud de las cifras exige el máximo cuidado. Las propuestas de Cálidda y TGP implican una inversión cercana a los 2,600 millones de dólares, una cifra que descarta cualquier idea de que este cambio contractual sea irrelevante. La inversión privada exige retornos; todo capital busca recuperar lo invertido y obtener ganancias. Tarde o temprano, esa recuperación se trasladará a los usuarios a través de tarifas, cargos por transporte, capacidad contratada o ajustes regulatorios.

El MINEM debe condicionar la aprobación de cualquier extensión contractual a la publicación de cuatro variables clave: inversión reconocida, tarifa final esperada, tasa de rentabilidad y plazo real de recuperación. Sin estos datos, es prematuro dictaminar la conveniencia económica de un proyecto. Aunque una inversión sea técnicamente aceptable, será económicamente inviable si genera sobrecostos para el usuario o si perpetúa artificialmente un monopolio durante décadas.

𝐋𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫 𝐠𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐢𝐫 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐧𝐞𝐫𝐠𝐞́𝐭𝐢𝐜𝐚

Es crucial no confundir masificación con seguridad energética, nociones que suelen homologarse erróneamente. Si bien el transporte virtual de Gas Natural Licuado (GNL) viabiliza el desarrollo inicial de mercados con una inversión de capital moderada, sus costos operativos son crónicos debido a la cadena de licuefacción, flete vial y regasificación. La evidencia regulatoria local confirma esta rigidez: aun cuando Osinergmin redujo sustancialmente el costo reconocido del transporte virtual de 4.44 dólares a 1.37 dólares por MMBTU para el periodo 2025-2028, la tarifa integral final percibida por el usuario continuó indexada en aproximadamente 14.66 dólares por MMBTU.

Lo anterior evidencia que el gas virtual constituye una medida de transición y no un reemplazo definitivo para la infraestructura troncal que demanda el sur del país. Pese a demandar una mayor inversión inicial, el gasoducto asegura el transporte de grandes volúmenes a largo plazo, abasteciendo de manera integral a los sectores residencial, industrial, minero, eléctrico, vehicular y petroquímico. A diferencia de la distribución mediante cisternas, un gasoducto tiene el potencial de redefinir la matriz energética y la estructura productiva regional.

𝐄𝐥 𝐠𝐚𝐬𝐨𝐝𝐮𝐜𝐭𝐨 𝐚𝐥 𝐬𝐮𝐫 𝐬𝐢𝐠𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐠𝐫𝐚𝐧 𝐝𝐞𝐮𝐝𝐚

El Sistema Integrado de Transporte de Gas al Sur (SITGAS) representa la solución estructural que el Estado mantiene postergada. El proyecto, cuya inversión estimada supera los 4,300 millones de dólares busca robustecer la seguridad energética y trasladar el gas hacia el Nodo Energético y las principales ciudades del sur. Aunque este desarrollo requiere un capital considerablemente mayor en comparación con el transporte virtual, reducir el análisis exclusivamente a los costos de inversión inicial sesga la evaluación del proyecto.

Para ser correcta, la comparación debe proyectarse a 30 o 40 años. El análisis debe incluir variables clave como: inversión, operación, mantenimiento, tarifas, confiabilidad y demanda industrial, además de su impacto en la generación eléctrica, la minería, el desarrollo regional y la seguridad energética. El país requiere conocer con certeza qué alternativa ofrece el menor costo económico y social a largo plazo; un objetivo que solo se logrará mediante estudios independientes, lejos de las presentaciones comerciales de las empresas interesadas.

𝐋𝐚 𝐝𝐞𝐮𝐝𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨́𝐫𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐬𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐠𝐚𝐬

La desigualdad energética en el Perú posee una clara dimensión territorial. A pesar de que el gas de Camisea constituye un recurso de interés nacional, el impacto de su aprovechamiento es marcadamente asimétrico. La capital del país consolida desde hace años una robusta infraestructura de gas natural, en contraste con las regiones productoras y vecinas, que aún carecen de una masificación efectiva. Si bien el proyecto de Cálidda para abastecer a 150 mil hogares en siete regiones representa un progreso, resulta muy limitado frente al déficit estructural de la matriz energética del sur.

El éxito de la masificación va más allá del número de conexiones domiciliarias. Un gas competitivo impacta directamente en la competitividad industrial y minera al reducir costos energéticos. Además, es un motor clave para la generación eléctrica, el transporte, el empleo, la petroquímica y el desarrollo regional.

𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿𝗶́𝗮 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝗠𝗜𝗡𝗘𝗠

En primer lugar, se debe suspender la aprobación apresurada de las adendas hasta disponer de evaluaciones independientes sobre el impacto tarifario, la rentabilidad, el valor por dinero y las alternativas disponibles.

En segundo lugar, cuando las modificaciones impliquen la inclusión de nuevos territorios, la apertura de nuevos mercados, inversiones sustanciales o extensiones contractuales significativas, estas deben someterse a mecanismos competitivos y transparentes.

En tercer lugar, acelerar definitivamente el proyecto SITGAS. Tras más de una década de estudios, reformulaciones y proyectos frustrados, es indispensable que el Estado establezca un cronograma vinculante.

En cuarto lugar, transparentar las reservas disponibles, la demanda firme, el costo fiscal, las tarifas futuras y la distribución de riesgos. Por su propio diseño, SITGAS requiere definir con exactitud la disponibilidad contractual de gas y la demanda (eléctrica, minera e industrial) necesaria para garantizar la viabilidad económica del proyecto.

𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀

Este debate no es una lucha entre el Estado y la empresa privada, ni pretende negar la participación de Cálidda o TGP. La verdadera discusión se centra en el modelo: licitación pública frente a negociación directa; infraestructura permanente frente a parches transitorios; rentabilidad privada frente a valor social; y planificación frente a improvisación contractual. Resulta alarmante que el MINEM intente resolver con adendas a dedo un problema energético que compromete miles de millones de dólares y el futuro de las políticas públicas por varias décadas.

Si las propuestas de Cálidda y TGP son las más convenientes, deberían demostrarlo frente a otras alternativas en un entorno competitivo. Resulta inaceptable que el histórico retraso del Estado en la masificación del gas se utilice como justificación para apresurar la aprobación de prórrogas o ampliaciones contractuales.

Aunque una adenda sea jurídicamente viable, la situación cambia drásticamente cuando compromete monopolios, miles de millones de dólares y tarifas amarradas por décadas. En estos escenarios, que un mecanismo sea legalmente posible no significa, ni de cerca, que sea conveniente para el Perú. L.091026

_______

* Expresidente de Petroperú y actual profesor principal de San Marcos

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